El filósofo y sociólogo alemán fue uno de los pensadores más influyentes
del último siglo. Falleció el 14 de marzo de 2026 a los 96 años.
Su voz resonaba fuerte. Como el filósofo reconocido que era, Jürgen
Habermas se había convertido en una suerte de referente intelectual
alemán, uno que era oído cuando daba una declaración. El sábado se conoció la noticia de su deceso, a los 96 años.
En 2001, cuando recibió el Premio de la Paz de la Asociación Alemana
del Libro, fue presentado por la entonces alcaldesa de Frankfurt Petra
Roth como un hombre de "pensamiento incansable" y "juicio
incorruptible". Sin duda, Habermas contribuyó en gran medida a la
reputación cultural alemana en todo el planeta.
La democracia como tema central
Cuando Habermas hablaba, normalmente abordaba cuestiones sociales
relevantes. "El tema de la democracia recorría la teoría de Habermas
como hilo conductor", afirmó hace años su biógrafo Stefan Müller-Doohm
en conversación con DW. "La democracia era la 'palabra mágica' de su
pensamiento". El sistema económico capitalista debe ser "domesticado" a
través de medios democráticos, afirmaba.
La preocupación de Habermas por la democracia surgió de sus propias
experiencias. Nacido el 18 de junio de 1929 en Düsseldorf y criado en
Gummersbach, Habermas se formó durante el nazismo
y fue reclutado como artillero auxiliar antiaéreo. Tras la caída del
Tercer Reich, Habermas aún era un adolescente, pero la cuestión de las
consecuencias del colapso de la civilización alemana lo inquietaban. Una
experiencia decisiva fue la de darse cuenta en 1945 "de haber vivido
bajo un régimen criminal y de que se había producido un retroceso hacia
la barbarie", como declaró en una oportunidad.

Los juicios de Auschwitz
y el "caso Spiegel" hicieron que el nacionalsocialismo, que Habermas
solo consideraba derrotado militarmente, volviera a la palestra. El
"caso Spiegel", ocurrido en 1962, fue una experiencia formativa, dijo.
Reporteros del semanario Der Spiegel fueron investigados por
traición a la patria por un artículo donde exponían las capacidades
defensivas de Alemania Federal. El editor de la revista, Rudolf
Augstein, pasó más de 100 días en prisión preventiva.
Posteriormente, en la década de 1980, Habermas criticó duramente al
historiador Ernst Nolte, quien estableció paralelismos entre los
crímenes nacionalsocialistas y los estalinistas. Habermas consideró esto
una relativización de la crueldad del Holocausto, a su juicio única.
Teoría del análisis social crítico
Tras estudiar filosofía, economía y literatura alemana (1949-1954),
Habermas trabajó como periodista. Sus publicaciones despertaron el
interés de Theodor Adorno, fundador junto a Max Horkheimer de la llamada
"teoría crítica" de la Escuela de Frankfurt. Con este nombre era
conocido un círculo de intelectuales en torno a Horkheimer, filósofo y
director del Instituto de Investigación Social de Frankfurt. Sus
investigaciones se centraban en cómo el pensamiento ilustrado, que
prometía a la humanidad la liberación de las fuerzas de la naturaleza y
la superstición mediante la razón, pudo haber degenerado en la barbarie
del nazismo.
Adorno llevó a Habermas al instituto de Frankfurt y lo introdujo en
su teoría del análisis social crítico. En resumen, esta busca revelar
los fundamentos ideológicos y los mecanismos del poder. Debido a que
Horkheimer rechazaba la mirada marxista de Habermas, este tuvo que
completar su preparación en Marburg. Dos años después, regresó a
Frankfurt y sucedió a Horkheimer como profesor de filosofía y
sociología.
Conflicto con la izquierda
Habermas siempre se preocupó por una visión global de las cosas. Para
él, lo importante era la perspectiva general y estaba dispuesto a
defenderla con su característica combinación de reflexión filosófica e
intervención intelectual. Sus escritos solían ser políticamente
explosivos, aunque sus estudiantes solían quejarse de la complejidad de
los textos del filósofo.
A finales de la década de 1960, Frankfurt era uno de los bastiones de
las protestas estudiantiles y muchos jóvenes veían a Habermas como su
mentor. Pero a medida que el movimiento se radicalizaba, el académico lo
empezó a ver con más distancia. Su libro Die Scheinrevolution und ihre Kinder acusa
el fascismo y activismo de los manifestantes de izquierda. Muchos
reaccionaron con indignación en Alemania ante esta definición.
En 1971, Habermas se convirtió en codirector del recién fundado
Instituto Max Planck en Starnberg, cerca de Múnich. Allí publicó su obra
magna de dos volúmenes Teoría de la acción comunicativa (1981),
en la que desarrolló una especie de manual de acción para la sociedad
moderna. Según su teoría, solo el lenguaje como medio de comunicación
hace posible la acción social. Sus preguntas centrales son cómo hacer
realizables en una democracia el "forzamiento no coactivo del mejor
argumento", la "situación ideal de habla" y el "discurso exento de
dominación".
Habermas como asteroide
No fue hasta 1983 que Habermas regresó a Frankfurt, donde enseñó
filosofía hasta su jubilación en 1994. Sin embargo, incluso estando
retirado, intervino en los debates sociales alemanes. Así, en 1999 apoyó
la controversial intervención de la OTAN
en la guerra de Kosovo. "Si no existe ninguna otra opción, los vecinos
democráticos deben poder brindar ayuda de emergencia con la legitimidad
del derecho internacional", señaló el pensador.
Como defensor de la integración europea, Habermas señaló varias veces
las deficiencias democráticas que mostraba la UE. En relación con la
crisis del euro, advirtió contra medidas de austeridad demasiado rígidas
y abogó por expandir la unión monetaria hacia una democracia
"supranacional", en la que los Estados-nación renunciarían a una mayor
soberanía.
En los últimos años, Habermas mostró una mirada sombría del estado del mundo. En su libro de conversaciones de 2024 Es musste etwas besser werden,
el filósofo critica el hecho de que ante las numerosas crisis "la
conciencia de las élites políticas de Occidente se vea cada vez más
absorbida por la lógica de la guerra".
Según el autor, Occidente parece carecer de una visión coherente.
Así, tras el ataque de Rusia contra Ucrania, que violó el derecho
internacional, faltó una "iniciativa oportuna ante la barbarie de la
guerra, en cuyo estancamiento y falta de perspectivas Occidente es
corresponsable". Como resultado, el destino de Ucrania -que "con suerte
resistirá lo suficiente"- ahora depende en gran medida de los resultados
de las elecciones en Estados Unidos.
Por su compromiso social, Habermas recibió innumerables premios y
reconocimientos. La bibliografía secundaria de su obra suma más de
14.000 libros y artículos, incluyendo numerosas tesis doctorales.
Habermas fue miembro electo de las academias científicas de Rusia,
Estados Unidos e Israel, entre otros países. Incluso un asteroide
descubierto en 1999 en los confines del Sistema Solar lleva su nombre.
Sin duda la estrella de este pensador alemán seguirá brillando más allá
de la filosofía.
(dzc/rr)
Nota cortesía:
Fuente de información:
Stefan Dege (15 de marzo de 2026). Por qué el legado de Jürgen Habermas es tan importante. DW en Español. Alemania. Recuperado el 15 de marzo de 2026 de: https://www.dw.com/es/por-qu%C3%A9-el-legado-de-j%C3%BCrgen-habermas-es-tan-importante/a-76363086
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