El renovado tratado de libre comercio entre México y la UE llega en un
momento de incertidumbre global. Persisten dudas sobre si impulsará el
desarrollo mexicano o refozará viejas dependencias.
México y la Unión Europea firman en Ciudad de México la actualización de su tratado
de libre comercio (TLCUEM) en un evento de alto perfil el 22 de mayo de
2026, que contará con la presencia de la presidenta de la Comisión
Europea, Ursula von der Leyen.
Se estima que la modernización del acuerdo comercial del año 2000,
que antes se enfocó en productos industriales y ahora incluirá también
productos agrícolas y el comercio digital, podría hacer crecer el comercio en un 35 por ciento.
Según expertos consultados por Deutsche Welle, se trata de un mensaje
geoeconómico importante, en un momento donde el libre-comercio basado
en reglas se encuentra a la defensiva ante la guerra arancelaria desatada por EE. UU. Pero también advierten que el tratado sigue profundizando una relación desigual en detrimento de México.
Una apuesta al libre-comercio
"Que venga von der Leyen aquí días antes de la revisión del Tratado
México-Canadá-EE.UU. de libre comercio (T-MEC) es un mensaje
importante", comenta a DW Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico
del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
"Manda la señal que el resto del mundo sigue creyendo en el comercio basado en reglas",
dice el politólogo, formado en la Universidad de Hamburgo y la LSE de
Londres. "La UE es el segundo mayor inversionista en México y un socio
fundamental en sectores como las finanzas, la energía, la construcción,
la hospitalidad y la manufactura", añade.
Por su parte, Johannes Hauser, director general de la Cámara
Mexicano-Alemana de Comercio e Industria (Camexa), lo ve como "una señal
política hacia EE. UU. de que México no se conforma con un solo socio y
está diversificando sus relaciones".
Manuel Pérez Rocha, investigador asociado del Institute for Policy
Studies (IPS) en Washington DC, tiene una visión más crítica: "El
tratado profundiza el desequilibrio existente que ha aumentado el
déficit comercial mexicano", critica el experto en comercio
internacional, en entrevista con DW. "La nueva versión no beneficia a
los productores mexicanos, sino a los grandes exportadores
agroindustriales vinculados a transnacionales", agrega.
Desde la firma del TLCUEM original en el año 2000, se ha
cuadriplicado el comercio entre ambas regiones, llegando en 2024 a un
volumen de más de 82.000 millones de euros. Sin embargo, sigue siendo
apenas un siete por ciento del total del comercio exterior de México
cuyo principal socio comercial es EE.UU. México tiene un déficit en su
comercio con la UE de 49.000 millones de USD según cifras de 2024.
Del gouda al tequila: 350 denominaciones protegidas
Hauser y Ocampo destacan que Hauser y Ocampo destacan que, a diferencia del acuerdo de la UE con el Mercosur
(Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia), las negociaciones han
sido mucho menos conflictivas gracias a la complementariedad de las
economías. "Ese miedo del Mercosur no existe aquí, porque México no
exporta ni carne ni cereales, sino frutas y hortalizas que no compiten
con Europa", dice Ocampo.
Sin embargo, uno de los puntos conflictivos en las negociaciones
fueron las denominaciones de origen. Es un tema especialmente importante
para los agricultores mediterráneos. En el futuro habrá unos 350
productos con denominaciones protegidas en ambos lados, como, por ejemplo, el tequila mexicano, el mango Ataulfo, la vainilla de Papantla, el champán francés, el jamón de Parma o el gouda holandés.
Hauser estima que se eliminarán aranceles en 95 por ciento de los
productos. "Así se abren nuevas oportunidades de comercio, tanto para
empresas mexicanas como europeas", enfatiza.
"Mexico debería excluir los ISDS como lo hace Brasil"
Hay puntos que preocupan a Pérez Rocha, especialmente el mecanismo de
solución de controversias entre inversionistas y Estados (ISDS, en
inglés).
En el nuevo tratado, se crea un tribunal permanente a tal fin para reemplazar los paneles ad hoc que
solían usarse en este tipo de pleitos. "Hay un poco más de
transparencia en este mecanismo, pero sigue siendo un sistema
completamente desbalanceado, donde las corporaciones tienen privilegios y
los Estados tienen que limitar sus regulaciones", cuestiona el
investigador. "El Gobierno mexicano mantiene con ese tratado el statu quo, en lugar de buscar cambios progresistas", dice el experto.
En su opinión, México debería haber seguido el ejemplo de Brasil, que
excluye los ISDS de sus tratados de libre comercio. De hecho, no figura
tampoco en el tratado recién firmado entre el Mercosur y la UE.
Estudios académicos muestran que los ISDS son usados principalmente por
empresas mineras y petroleras para impedir regulaciones ambientales más
estrictas en los países donde se encuentran los yacimientos y cuyas
poblaciones sufren las consecuencias de la explotación de los recursos.
México es el tercer país más demandado por inversionistas en la
región, luego de Venezuela y Argentina, con demandas pendientes de más
de seis mil millones de dólares, muchas de ellas vinculadas a las
contrarreformas energéticas de 2021 y 2024 que han afectado a empresas
multinacionales.
Tareas pendientes y contradicciones abiertas
Aunque el nuevo TLCUEM abre la posibilidad de una expansión del
comercio transatlántico, el tratado por sí solo no basta, advierten los
analistas. México arrastra problemas estructurales profundos. Los
principales según Ocampo son: cuellos de botella en energía,
infraestructura logística (trenes, puertos, aeropuertos) y seguridad
física y jurídica tras la reciente y muy polémica reforma judicial que
somete a los jueces a votación popular.
"Empresas grandes pueden administrar estos riesgos, pero para
pequeñas es demasiado grande", advierte Ocampo, quien también critica
que la diplomacia comercial ha languidecido desde 2019 por el poco
interés del gobierno mexicano.
Hauser, por su lado, observa "un mayor esfuerzo por parte del
Gobierno para atender las inquietudes del sector privado". Pero eso,
según Pérez Rocha, crea tensiones dentro del partido gobernante
Movimiento de Regeneración Nacional (Morena),
que se define de izquierda, con una narrativa nacionalista
privilegiando las empresas públicas y el desarrollo nacional por encima
de un modelo neoliberal y globalizado como el TLCUEM.
Las contradicciones aflorarán hacia el futuro, advierte, por ejemplo,
en temas como la apertura de las licitaciones de gobiernos estatales a
empresas europeas. "Las compras públicas son tradicionalmente uno de los
principales mecanismos para el fomento económico nacional de la parte
del Estado", subraya.
La modernización del TLCUEM abre una nueva etapa de intercambio
transatlántico, pero también reaviva el debate sobre quién gana y quién
pierde en la apertura comercial. En México, el desafío seguirá siendo
convertir el acceso a mercados en desarrollo interno, y no sólo en más
dependencia.
(ms)
Nota cortesía:
Fuente de información:
Sandra Weiss (19 de mayo de 2026). UE, México y TLCUEM: crecimiento y viejas asimetrías. DW en Español. Alemana. Recuperado el 19 de mayo de 2026 de: https://www.dw.com/es/ue-m%C3%A9xico-y-tlcuem-crecimiento-y-viejas-asimetr%C3%ADas/a-77201791
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