Astrónomos de la Carnegie Institution for Science detectaron el pasado mes de marzo (aunque ha sido ahora cuando han publicado su descubrimiento), una erupción estelar masiva en la estrella Próxima Centauri. La llamarada fue diez veces mayor que las observadas en nuestro propio Sol (cuando se le observa en la misma longitud de onda), e incrementó el brillo de la estrella unas mil veces durante diez segundos.
Este tipo de erupciones se producen cuando ocurre un cambio en el campo magnético de la estrella que provoca que los electrones se aceleren a la velocidad de la luz. Y, a continuación, los electrones interactúan con el plasma que compone la mayor parte de la estrella causando la erupción estelar.
Según los astrónomos, la consecuencia de este evento estelar es que con toda probabilidad el planeta Próxima b haya quedado arrasado por la erupción, ya que habrá evaporado cualquier atmósfera o agua que pudiera tener.
