sábado, 29 de septiembre de 2018

No se puede ser feliz desde el odio.


Lo que escribo aquí es una mera reflexión personal que quería compartir… Me he dado cuenta últimamente mirando instagram, twitter, facebook, o mi propio entorno, que todo el mundo se queja de las mismas cosas: personas que mienten, que no son leales, que se aprovechan de otras, que no actúan como deberían, que miran por su propio bien sin importarle el de los demás, falsas amistades, traiciones, decepciones, engaños, mentiras…
Esto me hace pensar que, al fin y al cabo, todas las personas tenemos algo en común, todos queremos en el fondo las mismas cosas: querer y que nos quieran, confiar en alguien y que confíen en nosotros, tener amigos verdaderos, vivir un amor verdadero, no sentirnos utilizados ni engañados, contar con la presencia en tu vida de personas importantes para ti, en definitiva, ser felices…
Sin embargo, a veces lees o escuchas frases como “a quien te hirió, espera a que el karma lo ponga en su lugar” o “no esperes nada de nadie, así no te llevarás decepciones”… y me parece algo tan triste… (El “karma” ya no da a basto con tantas miles de venganzas pendientes, y el mundo esta lleno de personas que sólo desean las mayores cosas negativas para los demás).

La gente se toma eso como un “consejo”; yo creo que no puede ser éste un principio para guiar una buena vida… El rencor y la desconfianza hacia los demás no pueden llevar a la felicidad, sino a la amargura.

No es cierto además; todos realmente queremos esperar algo de otros. Es más, todos necesitamos esperar algo de otros. Es fundamental para ser feliz, saber que cuentas con alguien que está a tu lado, que cuida de ti, alguien a quien le preocupas. (Además de que esa persona seas tú mismo…)
El problema es que todas las personas normales y corrientes, con las que tratamos día a día (TODAS, incluido/a tú que lees esto y yo que lo escribo, TODAS) a veces fallan, y se equivocan, (sería extraordinario si alguien no lo hiciese alguna vez) y los errores que cometen pueden hacer daño. Pero eso no significa que debamos ser crueles ni debamos sentenciar ni condenar su comportamiento. Que nos sintamos dolidos no nos da derecho a actuar de forma cruel, haciendo o diciendo cosas que castiguen o deterioren a otra persona.
Es cierto que ocurren ciertas cosas que distancian a la gente que alguna vez se ha querido, o que la vida te acerca más a una serie de amistades y te aleja de otras. Pero también es cierto que a menudo se habla demasiado de los errores ajenos y se cae en criticar y en juzgar los actos de los demás… ¿Pero qué hay de los propios? ¿Has pensando qué hay de ti en todo esto?
Hemos caído en exigir demasiado a los otros y en descuidarnos a nosotros mismos y yo pienso que la primera persona con la que deberíamos de ser más exigentes es con nosotros mismos; en el sentido de que es más importante buscar unos principios que hagan tu vida más positiva y que te conviertan en mejor persona, que buscar los defectos y los fallos en los demás.  
Porque destacar lo peor en los otros no te hace mejor a ti. En cambio, trabajar cada día por acercarte un poco más al tipo de persona que quieres ser, sí.

Quejarte de lo mal que lo hacen los demás es fácil; intentar mejorarte a ti mismo sí es difícil y requiere paciencia, entrenamiento y tiempo…

Se necesita mirar más en el interior de cada uno de nosotros y buscar… Piensa, si no has pensado ya, ¿qué tipo de persona quieres ser? ¿en qué quieres basar tu felicidad? Quéjate menos de lo que va mal, critica menos, aprecia más. Di que estás contento cuando lo estés, agradece por contar con personas importantes en tu vida (todos las tenemos), agradece por haber conocido el amor, la amistad, agradece por estar aquí un día más… Eso es lo que da la felicidad.
Y, si te hacen daño, perdona. No te tomes las ofensas como un ataque personal, aunque la relación no vuelva a ser lo mismo que antes, no es necesario enterrar a nadie en vida. Eso no te hará sentir mejor. Es más, hacerlo te terminará perjudicando a ti mismo, acabará destruyendo tu felicidad porque el rencor y el odio acabarán contaminando cada rincón de tu corazón si continúas alimentándolo… y no se puede apreciar ni amar a nadie ni a nada con un corazón lleno de odio.
Al fin y al cabo, estas aquí para ser feliz, o al menos eso es lo que queremos todos… Entonces, vive verdaderamente para serlo. Creo que cada día hay más personas que lo hacen y que intentan acercarse un poco más a su modo de ser mejor persona, y que lo comparten con todos los demás.
Esta vez lo he querido compartir a través de este medio, en el que tantos “consejos” como el que exponía al principio se leen… Yo dejo el mío y espero que esta reflexión le pueda servir a alguien que la lea para ser un poquito más feliz.
DEnnise❤ 
*** Gracias a los que me se tomaron un momento para Felicitarme y desearme cosas bonitas ♥ ***