
¿Internet nos vuelve tontos?
El cerebro es un sistema único y hermosamente complejo, es además un órgano tremendamente adaptable, en constante aprendizaje y reconstrucción.
Cuando nos pasamos frente a un ordenador durante mucho tiempo, por ejemplo, jugando a videojuegos de acción, el cerebro sabe cómo optimizarse para hacer frente a dicho desafío. Entre otras cosas, es capaz de mejorar en motricidad fina, receptividad y capacidad de toma de decisiones: uno aprende en el verdadero sentido de la palabra. Por otro lado, se ha podido observar que pasar muchas horas en Internet, empeora nuestras habilidades cognitivas y memorísticas.
La demencia digital es el nuevo concepto diagnóstico popularizado por el Dr. Manfred Spitzer, psiquiatra y neurocientífico alemán, que ha centrado su carrera en el estudio del cerebro y lleva años alertando sobre las nuevas tecnologías. Se trata de un trastorno causado por el uso adictivo de los medios digitales.
Spitzer está convencido de que pasar mucho tiempo con medios digitales nos pone de alguna forma en riesgo, ya que nos lleva a pensar menos, y si pensamos menos, también almacenamos menos.

Manfred Spitzer
Al parecer, la poca necesidad de trabajo mental que nos aportan las nuevas tecnologías, reduce nuestras capacidades de concertación, disminuyendo nuestro nivel de análisis y razonamiento general, lo cual a su vez genera otros efectos físicos secundarios no deseados como son la obesidad, diabetes, hipertensión, etc.
Esto es especialmente importante para nuestra salud mental. Como afirma Spitzer, “somos intelectualmente eficientes a través de un cerebro que trabaja”, pero cuando no potenciamos esta capacidad, se reduce la cantidad de células nerviosas, y entonces nos sentimos incompetentes y también más deprimidos.
Spitzer pone ejemplos cotidianos como por ejemplo el uso del GPS en el coche. Explica el caso de un hombre que utilizaba habitualmente este aparato para guiarse y llegar a su destino. Cuando se lo robaron y tuvo que enfrentarse a orientarse en la conducción sin él, se dio cuenta del gran esfuerzo que le representaba llegar a su destino. Al parecer sólo tenía una idea bastante vaga incluso de los trayectos a lugares en los que había estado varias veces. No hacía más que perderse una y otra vez, causándole una gran frustración.
El uso del cerebro genera un crecimiento de las áreas cerebrales que se más utilizan. Por tanto, nuestro cerebro funciona de manera similar a un músculo: si se utiliza crece; si no se utiliza, se atrofia.
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| Cortesía de El Vigilante |
