Son pequeños como un zumbido minúsculo.
No parece que pudieran hacer gran daño. Pero son letales.
“En la mayoría de los lugares, los mosquitos preferían los animales. En un pequeño número de localizaciones se decantaban por los humanos. Construimos un modelo usando variables ambientales para tratar de explicar esa variación. La intensidad de la estación seca era el mejor predictor ambiental. Pero la densidad de los huéspedes humanos en un área también explicaba algunas variaciones de comportamiento.
Las conclusiones eran claras. Los mosquitos que procedían de áreas densas preferían a los humanos. Si además esas regiones eran de clima seco, la probabilidad crecía sustancialmente.
Propiciando su conducta
“Los humanos crean un buen hábitat para las larvas de mosquitos. Almacenamos agua en depósitos para su uso posterior. Nuestra basura puede servir de hábitat también”. Parecía estar claro por qué algunos mosquitos prefieren a los humanos. Había algo más. Los mosquitos a los que les gustaban los humanos eran genéticamente diferentes. Eso sugiere que esa diferenciación surgió en un lugar en concreto y luego se extendió por África.
“Los mosquitos evolucionaron para especializarse en huéspedes y hábitats humanos. Fue la respuesta a la creciente dominación humana del territorio”.


