El rebordeado o perlado genital, más conocidos por sus nombres en inglés pearling o genital beading, consiste en insertar pequeños trozos de material bajo la piel del pene (y por encima de los demás tejidos como músculo liso o cuerpo cavernoso, sin interferir con las venas o vasos sanguíneos importantes del miembro).
El objetivo que persiguen las personas que se someten a este bodymorphing son en principio estos dos:
- Resultar únicos, atractivos, transgresores o interesantes sexualmente para ellos mismos o sus posibles parejas sexuales (despertando curiosidad).
- Conseguir un “supuesto” aumento del placer sexual de la pareja durante el coito vaginal o anal (más abajo aclaramos porque ponemos supuesto entre comillas).
Esta modificación corporal que está ganando adeptos en estos últimos años: la moda del pearling. Se trata de un implante subcutáneo, con forma de bolita comúnmente, pero tomando otras formas como estrellas, logotipos de marcas o símbolos conocidos, que tiene fines estéticos e incluso, se asegura, placenteros.
El genital pearling es una moda no exenta de polémicas y controversias en la esfera médica (en este caso Andrología y la Urología) por sus posibles riesgos y complicaciones.
Esta práctica tiene un origen histórico muy peculiar. Se cree que se usaban en China a principios del siglo XIV y eran llamadas campanillas birmanas, teniendo un propósito ornamental y para aumentar la estimulación sexual.
Sin embargo, su verdadera popularización tiene que ver con los sindicatos del crimen organizado, los Yakuza de Japón, cuyos miembros son reconocidos por sus extensos tatuajes. En prisión, a través del genital beading, la Yakuza simboliza cada año de cárcel con una perla.
Y ahora, sin ninguno de estos motivos rituales de las sociedades asiáticas, se adentra como simple decoración en Europa y ahora en América.
