sábado, 10 de febrero de 2024

El pearling o genital beading

 



El rebordeado o perlado genital, más conocidos por sus nombres en inglés pearling o genital beading, consiste en insertar pequeños trozos de material bajo la piel del pene (y por encima de los demás tejidos como músculo liso o cuerpo cavernoso, sin interferir con las venas o vasos sanguíneos importantes del miembro).



El objetivo que persiguen las personas que se someten a este bodymorphing son en principio estos dos: 

  • Resultar únicos, atractivos, transgresores o interesantes sexualmente para ellos mismos o sus posibles parejas sexuales (despertando curiosidad).
  • Conseguir un “supuesto” aumento del placer sexual de la pareja durante el coito vaginal o anal (más abajo aclaramos porque ponemos supuesto entre comillas).

Esta modificación corporal que está ganando adeptos en estos últimos años: la moda del pearling. Se trata de un implante subcutáneo, con forma de bolita comúnmente, pero tomando otras formas como estrellas, logotipos de marcas o símbolos conocidos, que tiene fines estéticos e incluso, se asegura, placenteros. 

El genital pearling es una moda no exenta de polémicas y controversias en la esfera médica (en este caso Andrología y la Urología) por sus posibles riesgos y complicaciones.

Esta práctica tiene un origen histórico muy peculiar. Se cree que se usaban en China a principios del siglo XIV y eran llamadas campanillas birmanas, teniendo un propósito ornamental y para aumentar la estimulación sexual.

Sin embargo, su verdadera popularización tiene que ver con los sindicatos del crimen organizado, los Yakuza de Japón, cuyos miembros son reconocidos por sus extensos tatuajes. En prisión, a través del genital beading, la Yakuza simboliza cada año de cárcel con una perla.

Y ahora, sin ninguno de estos motivos rituales de las sociedades asiáticas, se adentra como simple decoración en Europa y ahora en América.


En la práctica del perlaje genital se suelen insertar de forma permanente pequeñas perlas de diversos tamaños y materiales bajo la piel de los genitales externos, en el caso del hombre, en el área subdérmica del pene. 

Existen dos procedimientos comunes: uno muy similar a un piercing en el frenillo (en este caso, las bolas se sellan completamente bajo la piel sin dejar extremos sobresalientes) y otro similar a la inserción de un implante subdérmico, que requiere más conocimientos médicos y herramientas especializadas. 

Para retirarlas, se aprieta la piel genital para que quede tensa sobre la perla. Se hace un pequeño orificio con una aguja y luego se extrae la bolita, de forma análoga a cuando se aprieta un grano. Tras la extracción, apenas quedan rastros o cicatrices de la modificación original.



La colocación variará en función de los resultados deseados. Cuando el propósito del pearling es el de potenciar las sensaciones y la estimulación sexual al usuario o a su pareja, los “expertos” en esta materia recomiendan colocar las bolitas más cerca del glande, pero pueden colocarse en cualquier parte del cuerpo del pene. 

En cuanto a las formas de las perlas, las redondas se consideran mejores si lo que se busca es mayor estimulación, porque son más altas, mientras que las formas planas son más bien un añadido estético. La cantidad de perlas que pueden insertarse depende de la superficie del cuerpo del pene y el deseo del hombre.






Por La única que los awanta, Ñatu