viernes, 16 de febrero de 2024

Histórica balacera en casa, La cúpula de Tijuana

 



El terror paralizó a la fronteriza ciudad de Tijuana, el día 17 de enero de 2008.

Durante mas de tres horas, elementos del Ejército, de las policías locales y federales protagonizaron una balacera con un comando de sicarios en varias calles del fraccionamiento Cortés.

El saldo fue de siete personas no identificadas muertas, cuatro agentes heridos y cuatro detenidos, entre ellos dos policías municipales, de acuerdo con la información de las autoridades. 

Se reportó que un delincuente falleció en el enfrentamiento, mientras que el resto de los muertos eran personas secuestradas y asesinadas por el grupo criminal, ligado al narcotráfico, que enfrentó a las fuerzas federales.

También reportaron el decomiso de una docena de armas de alto poder y tres vehículos de lujo.

En una inusual medida, las autoridades acordonaron y sitiaron un área de 1.5 kilómetros cuadrados, aproximadamente, capturando a cinco presuntos agresores y decomisando una docena de armas de alto poder y tres vehículos de lujo.

La intensa movilización policiaca y los frecuentes disparos causaron alarma entre los habitantes del fraccionamiento, en donde se ubican escuelas y comercios.

La violencia llegó hasta los salones de una escuela de preescolar, ya que uno de los pistoleros subió a un techo cercano, por lo que elementos policiacos y maestras del plantel evacuaron a 30 niños, observándose escenas de pánico, mientras la balacera se intensificaba a unos 30 metros de ahí.

El enfrentamiento inició alrededor de las 10:00 horas locales (12:00 horas tiempo de la Ciudad de México), justo cuando, a unos 10 kilómetros del lugar, en el Palacio Municipal, las autoridades rendían honores a los tres jefes policiacos acribillados la noche del lunes y madrugada del martes.

De acuerdo con los primeros reportes, la balacera comenzó cuando un grupo de elementos federales detuvo vehículos sobre la calle Ermita Norte y Vía Rápida Poniente porque presuntamente traían armas de grueso calibre.

Al verse descubiertos, se dijo, algunos delincuentes lograron huir rumbo a una vivienda en la calle Agua Prieta, al sureste.

Minutos después casi todo el fraccionamiento Cortés había sido cercado por elementos militares, federales, ministeriales y municipales, que se atrincheraron atrás de bardas, carros, postes y casas mientras se oían ráfagas de grueso calibre en distintos puntos de la colonia.

Agentes policiacos corrían sobre las avenidas y se ubicaban en techos de viviendas, mientras un helicóptero estatal sobrevolaba la zona y otro grupo de agentes con rifles de alto poder evacuaba el preescolar.

De otros planteles educativos aledaños fueron desalojados unos 120 alumnos y, trasladados con los demás menores, al Auditorio Municipal.

En la frecuencia de radio de la Policía Municipal se podían escuchar las amenazas hacia los jefes policiacos y las burlas de los sicarios.

El Ayuntamiento, a su vez, decretaba alerta máxima a la población y pedía que se evitara transitar por las calles aledañas.

Por la noche, la Secretaría de Seguridad Pública federal emitió un comunicado para informar que encontraron seis cuerpos amordazados, con los ojos vendados y tiro de gracia en la casa número 13843 de la calle Agua Prieta, en la delegación La Mesa. 

Desde el evento a dicho inmueble se le conoce como “la casa de la cúpula” desde donde  dispararon delincuentes a cientos de agentes y soldados en una de las balaceras  más  sangrientas  de  la  ciudad,  en la época también más violenta que ha vivido Tijuana.




Por Trio de miedo