Los alimentos ultraprocesados poseen algo que los vuelve apetecibles, algo que les otorga un sabor difícil de encontrar en casa. Esos ingredientes que les brindan esos sabores tan “únicos” no están presentes en las cocinas caseras, sino en las fábricas de alimentos, muchas veces a gran escala. ¿Qué hay detrás de su composición?
Un equipo del Centro de Investigación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos, busca descubrir qué hace que los ultraprocesados sean tan irresistibles. Estos constituyen el 58% de las calorías consumidas por niños y adultos en el país, según informes recientes. Además, se han asociado con 32 problemas de salud, entre ellos diabetes tipo 2, obesidad, depresión y cáncer.
Un estudio para descifrar a los ultraprocesados
A pesar de la abundante evidencia que vincula los ultraprocesados con problemas de salud, aún quedan muchas preguntas sin resolver. Los científicos no tienen claro si estos productos son directamente responsables de las enfermedades o si otros factores del estilo de vida también juegan un papel. Además, el mecanismo exacto por el cual estos alimentos afectarían la salud sigue siendo desconocido.
Kevin Hall, investigador sénior de los NIH, está liderando un nuevo estudio para probar dos teorías que podrían explicar por qué los alimentos ultraprocesados son irresistibles y causan aumento de peso.
La primera teoría plantea que las combinaciones de nutrientes atractivos, como grasas, azúcares, sodio y carbohidratos, estimulan el sistema de recompensa del cerebro, lo que impulsa a las personas a consumir más.
La segunda hipótesis sugiere que estos alimentos son muy calóricos por porción, pero sacian menos que los alimentos no procesados, lo que lleva a comer más para sentirse satisfecho.
El reto de crear nuevos alimentos
Si las empresas alimentarias lograran reducir el contenido calórico de los ultraprocesados y hacerlos menos tentadores, podría disminuir el riesgo de consumir calorías en exceso y ganar peso, dijo Kevin Hall a The New York Times. Además, los resultados del estudio podrían influir en políticas de nutrición y ayudar a identificar qué alimentos es más importante evitar.
El investigador considera que los fabricantes podrían modificar sus productos reduciendo el azúcar, el sodio o agregando fibra para hacerlos más saludables sin aumentar calorías. Sin embargo, reconoce que aún es necesario seguir investigando para comprender mejor cómo estos alimentos afectan la salud antes de realizar cambios significativos.
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