Sacar de quicio a una persona es un arte y como en todas las disciplinas artísticas hay verdaderos genios en la materia, gente con el don en desarrollo, aficionados u otros completamente nulos en el quehacer. Conseguir irritar a una persona es un trabajo laborioso y sofisticado, porque hablamos aquí de un proceso prolongado en el tiempo, muy diferente al de un simple enfado.
En ‘How to Irritate People’, programa de televisión emitido en Reino Unido en 1968 en el que intervenían John Cleese, Graham Chapman y otros célebres Monty Python, lo explican a la perfección: “Si pretendes irritar a las personas por mero placer hay que seguir una regla fundamental: no abusar. Si abusas de los demás van a explotar de rabia, gritando, dando gritos, volviéndose violentos, lo que libera todas las tensiones y frustraciones que cuidadosamente hemos fabricado. ¿No queremos eso, verdad? Lo que queremos es mantener esa tensión durante semanas y meses. Eventualmente, hasta podemos inducir a un agotamiento nervioso o, mejor aún, daños en sus células cerebrales. Por lo tanto, para evitar esta explosión de rabia lo que tenemos que hacer es parecer que lo hacemos de forma no intencionada”.
Lo que buscamos, en argot popular, es ser un tocapelotas, una persona fastidiosa, molesta, la célebre pseudolynchia canariensis, también conocida como mosca cojonera. La que no te deja disfrutar de una tarde en el césped porque se va posando en todas y cada uno de las partes de tu cuerpo en una estudiada rutina hasta que lo consigue: sacarte de quicio.
¿Qué pasos debes seguir para conseguir este loable cometido, tanto con conocidos como con desconocidos? Aquí algunos puntos.
2. “Uy, nos hemos levantado de mal humor esta mañana, eh”.
3. Si un compañero tiene un contrato o un ascenso recalca que ha sido por suerte y minimiza su trabajo.
¿Cuál más se te viene a la mente?
![]() |
| Por Naturella |
