martes, 3 de diciembre de 2024

La visión de los gatos

 



Misteriosos y elegantes compañeros felinos, han sido objeto de fascinación durante siglos. Sus ojos brillantes, que parecen ver más allá de lo evidente, han inspirado mitos y leyendas en diversas culturas.  Para entender cómo ven los gatos, es esencial conocer la estructura de sus ojos. Los ojos de los gatos son significativamente más grandes en proporción a su cabeza que los de los humanos, lo que les permite captar más luz, una adaptación crucial para su estilo de vida nocturno. Además, los gatos tienen una alta densidad de células llamadas bastones en su retina, que son responsables de la visión en condiciones de poca luz. Esto les permite ver mejor en la oscuridad, una ventaja evolutiva para los cazadores nocturnos.

Los Colores en la Visión de los Gatos

A diferencia de los humanos, que tienen tres tipos de conos en la retina para percibir el color (rojo, verde y azul), los gatos solo tienen dos tipos de conos, lo que significa que son dicromáticos. Esto limita su capacidad para ver ciertos colores. Se cree que los gatos ven el mundo en tonos de azul y verde, pero tienen dificultades para distinguir el rojo y el rosa, que pueden aparecer como una especie de gris o marrón. Para los gatos, los colores no son tan vibrantes como para nosotros, y la mayoría de las veces no juegan un papel crucial en su vida cotidiana.

Cuando se trata de nitidez y detalle, los gatos no ven con la misma claridad que los humanos. Se estima que la visión de un gato es aproximadamente 20/100, lo que significa que lo que un humano con visión perfecta puede ver a 100 metros, un gato lo vería claramente solo a 20 metros. Sin embargo, lo que los gatos pierden en detalle, lo compensan con su capacidad para detectar el más mínimo movimiento. Esta habilidad es vital para un depredador que depende de la caza para sobrevivir.

Los gatos tienen un campo de visión más amplio que los humanos, aproximadamente 200 grados en comparación con los 180 grados de los humanos. Este amplio campo de visión les permite tener una mayor percepción del entorno, detectando movimientos en sus alrededores sin necesidad de girar la cabeza. Sin embargo, esta adaptación viene con un ligero sacrificio en la percepción de profundidad. Aunque los gatos son buenos para juzgar distancias a corta distancia, su visión tridimensional no es tan precisa a distancias mayores.

Quizás la característica más impresionante de la visión felina es su capacidad para ver en la oscuridad. Los gatos pueden ver en condiciones de luz seis veces más bajas que las que necesitamos los humanos. Esto se debe a una estructura especial en sus ojos llamada tapetum lucidum, que refleja la luz que entra en el ojo, dándoles una «segunda oportunidad» para captar esa luz. Este fenómeno es también lo que causa el resplandor de sus ojos en la oscuridad cuando son iluminados por una luz directa.

Los gatos han sido rodeados de misticismo durante siglos, asociados con lo esotérico y lo sobrenatural en diversas culturas. Su comportamiento enigmático, su aguda percepción, y la intensa mirada que parecen dirigir hacia algo invisible para nosotros, han llevado a la creencia de que estos felinos tienen la capacidad de percibir más allá de lo físico, captando energías o incluso auras humanas. 

La idea de que los gatos perciben energías proviene en gran parte de su comportamiento observado por los humanos a lo largo de la historia. Los gatos parecen ser sensibles a las vibraciones del ambiente y a los cambios en las emociones de las personas que los rodean. Es común que un gato se acerque a una persona que está triste o ansiosa, como si detectara su necesidad de consuelo. Esta aparente conexión emocional ha llevado a muchos a creer que los gatos pueden ver o sentir la energía que emana de los seres vivos.




Por Naturella