En Polonia hay una empresa que se dedica a vender abrazos
La abrazadora profesional Alexandra Kasperek abrió un negocio inusual en Katowice (Polonia). Allí apareció Ania Od Przytulania, un salón de mimos bastante popular que ya cuenta con su propia base de clientes habituales.
La mayoría de las veces, los clientes del establecimiento son personas de entre 40 y 60 años. Debido a la gran demanda, las citas deben concertarse con varios días de antelación. Alexandra comienza la cita preguntándole a la persona sobre cualquier problema de salud, como dolor de garganta, secreción nasal y fiebre. También controla a la persona que acude en busca de ayuda por intoxicación por alcohol y drogas. Luego se le da tiempo al cliente para revisar las “reglas de abrazos”, que establecen claramente que cualquier comportamiento que “viole los límites sexuales” resultará en la terminación inmediata de la sesión. Luego, la persona se da una ducha y se pone la bata proporcionada. Antes de empezar a abrazarse, Alexandra le pregunta por qué el cliente acudió a ella para una sesión y cómo la chica puede ayudarlo. Utilizando esta información, lleva a cabo sesiones de coaching profesional para ayudar a superar problemas psicológicos. Según Alexandra, quienes se sienten solos o han experimentado una relación traumática son los que más se benefician de la terapia del abrazo. Algunos clientes son sobrevivientes de traumas que temen la intimidad emocional y, a veces, sexual. Buscan ayuda, comprensión y apoyo. Alexandra encuentra un trato especial para cada cliente y, si es necesario, estará encantada de hacer un recorrido por el establecimiento, tomar té o café juntos, jugar un juego de mesa y escuchar sus canciones favoritas. Y todo ello para que la persona que venga pueda relajarse y confiar en la chica. Durante toda la sesión, se enciende la chimenea del establecimiento y se ofrece al cliente dulces, té, café, chocolate caliente o una copa de champán. Una hora de abrazos cuesta 149 zlotys polacos (aprox. 36 dolares americanos).
Anteriormente se supo que en China las jóvenes solteras organizan sesiones de fotos con barrigas postizas.