Una investigación revela que hace 780.000 años, durante el Pleistoceno medio temprano, los homínidos ya procesaban alimentos vegetales ricos en almidón. Este hallazgo contradice la creencia de que las antiguas dietas humanas se basaban principalmente en la carne, demostrando que nuestros ancestros aprovechaban los carbohidratos como fuente de energía, a pesar de que procesar plantas silvestres requería técnicas más complejas y prolongadas que la carne.
La popular dieta paleo actual promueve un régimen alimenticio supuestamente basado en los hábitos de nuestros antepasados cazadores-recolectores, antes del desarrollo de la agricultura hace 12.000 años. Este plan alimenticio prioriza las proteínas animales magras, frutas, verduras, frutos secos y semillas, excluyendo cereales, legumbres y lácteos. Sin embargo, la evidencia científica sugiere que la alimentación prehistórica era más diversa y rica en vegetales de lo que propone esta tendencia moderna.
El hallazgo que cambia la historia
Capacidades cognitivas avanzadas
Estos resultados, señala el estudio, indican "las avanzadas capacidades cognitivas de nuestros primeros antepasados, incluida su habilidad para recolectar plantas a distintas distancias y de una gran variedad de hábitats y para procesarlas mecánicamente utilizando herramientas de percusión".
A pesar de sus implicaciones potenciales para la dieta, la cognición y el comportamiento de los homínidos, solo en raras ocasiones se ha considerado a las plantas como impulsoras de la evolución humana, en parte porque son menos visibles arqueológicamente, recuerdan los autores.
Sin embargo, estos hallazgos sugieren que los hidratos de carbono extraídos de plantas silvestres desempeñaron un papel importante en la dieta hace al menos 780.000 años, "confirman la importancia de los alimentos vegetales en nuestra historia evolutiva y ponen de relieve el desarrollo de comportamientos complejos relacionados con la alimentación".
El mito del 'hombre carnívoro'
Nira Alperson-Afil, arqueóloga de la Universidad de Bar-Ilan y participante en el estudio, explicó a Haaretz que la teoría de una dieta prehistórica basada exclusivamente en carne surge de un sesgo en la investigación arqueológica.
Según la investigadora, este prejuicio ha derivado en dietas modernas como la paleo y keto, que idealizan erróneamente el pasado. "Los carbohidratos podían satisfacer las necesidades evolutivas de estas personas, apoyando las crecientes demandas metabólicas de un cerebro más grande", señaló Alperson-Afil al diario israelí, añadiendo con humor: "Me encantan los carbohidratos, me hacen feliz, y probablemente era lo mismo para ellos".
La popular dieta paleo actual promueve un régimen alimenticio supuestamente basado en los hábitos de nuestros antepasados cazadores-recolectores, antes del desarrollo de la agricultura hace 12.000 años. Este plan alimenticio prioriza las proteínas animales magras, frutas, verduras, frutos secos y semillas, excluyendo cereales, legumbres y lácteos. Sin embargo, la evidencia científica sugiere que la alimentación prehistórica era más diversa y rica en vegetales de lo que propone esta tendencia moderna.
FEW (EFE, PNAS, The Independent, Cosmos Magazine, Haaretz)


