Portugal quiere convertirse en una gran potencia espacial. Para ello, apuesta por sus ingenieros bien formados, cooperación europea y una pequeña isla. El país "se ha modernizado mucho en los últimos 20 años. Nuestras universidades forman ingenieros excelentes", explica a DW Ricardo Conde, presidente de la Agencia Espacial Portuguesa, fundada en 2019.
Actualmente, prosigue, unas 2.000 personas altamente calificadas trabajan en el sector espacial en unas 80 empresas, con una facturación de 200 millones de euros en 2025.
Base espacial en las Azores
En la tranquila isla de Santa María, en las Azores, se está construyendo la base espacial portuguesa ASC. "Esto va a ser algo grande", asegura Ivo Vieira, de AED Cluster Portugal, la asociación que representa a las empresas espaciales. "Incluso se prevé que en 2028 aterrice allí el transbordador espacial europeo Space Rider".
Además, para 2030, se planea el lanzamiento de un satélite surcoreano a su órbita. En Santa María ya están operando varias antenas de comunicación por satélite, señala Vieira.
El puerto espacial será "mucho más pequeño y más bien un complemento de la base espacial europea de Kourou, en la Guayana Francesa", apunta Bruno Carvalho, de la empresa operadora de la base espacial ASC.
"Seremos una plataforma de lanzamiento más económica para cohetes más pequeños con satélites de menor tamaño", agrega.
Vieira también destaca que los vehículos espaciales reutilizables podrán amerizar en el Atlántico. Se prevé que unas 35 personas trabajen en la base espacial.
Primer amerizaje en la UE
El primer amerizaje en las Azores está previsto para la segunda mitad de 2026. "Las autoridades portuguesas han autorizado el primer amerizaje dentro de la UE para nuestra cápsula de transporte Phoenix 2.1", comenta a DW Marta Oliveira, cofundadora portuguesa de la empresa alemana Atmos Space Cargo.
Su objetivo es lanzar satélites al espacio a bajo costo, utilizando cápsulas espaciales reutilizables. Actualmente, los transportes suben al espacio con SpaceX. "Pero también estamos negociando con empresas europeas", dice Oliveira.
El aterrizaje está previsto en el Atlántico, cerca de la isla de Santa María. "La base espacial de ASC facilita la logística y coordina el contacto con las autoridades locales. Eso es ideal para nosotros", añade.
Sin embargo, aún faltan los satélites: "En Portugal hay tres centros destinados a la fabricación de satélites", explica a DW Ricardo Conde, presidente de la Agencia Espacial Portuguesa. Se trata de satélites más pequeños para misiones comerciales, militares y mixtas, como comunicaciones, observación terrestre y marina, así como la lucha contra incendios forestales.
Satélites pequeños, pero eficientes
A la cabeza de esta liga se encuentra el consorcio CEiiA, que también opera en los sectores del automóvil y la aviación. "Nos incorporamos al sector espacial en 2018", recuerda André Dias, responsable del área de downstream.
"Nuestro objetivo es desarrollar una industria de satélites de alta resolución", detalla. Para ello, se creará un cuarto centro en el norte de Portugal, cerca de la ciudad de Guimarães. "Queremos multiplicar por cuatro o por cinco nuestra capacidad de producción", asegura Dias.
Actualmente, CEiiA puede construir cuatro satélites civiles de hasta 500 kilogramos de peso al año. Sin embargo, la demanda crece constantemente y, con el aumento de la capacidad, también se podrían atraer pedidos internacionales a Portugal.
La descentralización es un aspecto clave: "De las grandes potencias espaciales europeas, como Alemania y Francia, a países más pequeños como Portugal. Es una especie de democratización de la industria espacial. Nos especializamos en satélites más pequeños, que cuestan entre 20 y 30 millones de euros, no en los grandes, que pueden llegar a valer hasta 500 millones", explica Dias.
Los planes de la Agencia Espacial Portuguesa distan mucho de ser modestos: "Para 2030 tendremos 30 satélites en el espacio, en parte en colaboración con España", promete Conde.
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