jueves, 29 de noviembre de 2018

Denisse: Curioseando en la cocina.




Tallado principalmente de piedra volcánica. Mollicaxtli en nahuatl o molcajete —como es comúnmente llamado en nuestra lengua— es un instrumento muy usado por los amantes de la cocina prehispánica. El sabor que da a las salsas que son trituradas en el centro de su corazón, es inigualable. No existe comparación.

Siempre he pensado que la cocina es un ritual. Un agradecer por lo que la madre tierra nos ofrece como alimento. Creo fervientemente que cada ingrediente debe ser tratado con suma pleitesía. Después de todo se está ofrendando para nuestro deleite.

Cocinar es más que una mezcla extraña de ingredientes. Es la permanencia de una cultura. En cualquier lugar. No sólo en México, sino en cada rincón de este planeta. Cada lugar arrastra consigo cientos de años. Texturas, colores, sabores…

Quien se ofrenda hoy, es el chile piquín. Este chile es de un picor intenso y sabor hipnótico. Es en verdad, una explosión de sabor. Cuando tengan oportunidad, hagan un aceite de chile piquín. Juro no podrán creer que un fruto tan diminuto guarde ese gigantesco placer.

La cocina es sabor, aromas, tiempo, espacio, familia, historia, tradición, herencia… La esencia de quienes ya no están. La cocina es… otra forma de hacer poesía.

“Amo las salsas porque están hechas a base de frutos que suelen guardar sus secretos muy cerca del corazón. Son esos mismos secretos que al ser triturados logran cierta explosión en el paladar. Muchas almas sensibles suelen soltar una lágrima al deleitarse con ellos…

Ahora sabes la razón.

La próxima vez que una lágrima ruede por tu mejilla a causa de un chile, sientete afortunado de poseer aún un alma sensible”.

“Aceite de chile o salsa macha, la forma en que el universo conmueve mi alma el día de hoy” 😊😉


Cortesia DenissE ♥