miércoles, 20 de febrero de 2019

El Paricutín


El Paricutín, que en purépecha significa "lugar al otro lado" es el volcán más joven del continente americano y nació el 20 de febrero de 1943, por lo cual hoy cumple 75 años de edad (un poco más joven que el viejo bolsas miadas). Se encuentra ubicado en el estado de Michocacán.

Un día como hoy pero de 1943 el campesino Dionisio Pulido se encontraba tranquilamente arando su tierra, cuando repentinamente comenzó a temblar, la tierra se abrió, empezaron a salir columnas enormes de vapor y a volar piedras. Ya se podrán imaginar el susto que se llevó este pobre amigo que corrió como loco a avisarle al pueblo que en sus parcelas iba a salir el mismísimo demonio de debajo de la tierra. Diablito, Mariom, Palurdotl, imaginan el susto si están pizcando tranquilamente bien "agusto" y de la nada sale un volcán a unos cuantos metros? Afortunadamente el desarrollo de la erupción fue lento y hubo tiempo suficiente para evacuar los dos pueblos cercanos: Paricutín y San Juan Parangaricutiro. El primero quedó totalmente borrado del mapa. Muy cerca de él se encuentra ahora el cráter del volcán. Del segundo pueblo solo es visible parte de la iglesia, sepultada por la lava, al igual que el resto del pueblo, excepto por la torre izquierda del frente (la torre derecha aparentemente cayó pero lo cierto es que estaba en construcción al momento de empezar el fenómeno) así como el ábside, junto con el altar.

El Paricutín ahora está extinto. Solo estuvo activo durante 9 años, 11 días y 10 horas. 

El volcán en su período de actividad.




                                                            El señor Dionisio Pulido

Testimonio de Pulido: 

A las cuatro de la tarde, dejé a mi esposa al fuego de la leña, cuando noté que una grieta, que se encontraba en uno de los corrales de mi granja, se había abierto y vi que era una clase de grieta que tenía una profundidad solamente de la mitad de un metro. Me fijé alrededor para encender las brasas otra vez, cuando sentí un trueno, los árboles temblaban y di vuelta para hablar a Paula. Fue entonces que vi cómo en el agujero, la tierra se hinchó y se levantó dos o dos y medio metros de alto y una clase de humo o del polvo fino, gris como las cenizas, comenzó a levantarse para arriba en una porción de la grieta que no había visto previamente. Más humo comenzó inmediatamente a levantarse con un chiflido ruidosamente y continuó y había un olor de azufre. Entonces me asusté grandemente e intenté ayudar a la yunta del buey. Fue así que atontado sabía apenas qué hacer o qué pensar y no podía encontrar a mi esposa, o a mi hijo, o a mis animales. Al último vino a mis sentidos y recordé al Señor Sagrado de los Milagros. Grité: "Señor bendecido de los Milagros, usted me trajo a este mundo”. Entonces miraba en la grieta adonde se levantaba el humo y mi miedo desapareció por primera vez. Me apuré para ver si podía salvar a mi familia, mis compañeros y mis bueyes, pero no podía verlos. Pensé que deben haber llevado los bueyes al rancho para el agua. Vi que no había agua en el rancho y pensé que el agua se había ido debido a la grieta. Me asustaron mucho y monté mi yegua a galope a Paricutín, donde encontré a mi esposa e hijo y amigos que me esperaban. Estaban asustados, porque creyeron que estaba muerto y que nunca me verían otra vez.





Que tengan un buen día, amigos de El Dezmorning.