viernes, 15 de marzo de 2019

Prometeo

Óleo en lienzo de Heinrich Friedrich Füger: Prometeo lleva el fuego a la humanidad (1817)


Según los griegos, el titán Prometeo es el hijo de Jápeto y la oceánide Clímene. Prometeo no temía a los Dioses y ridiculizó a Zeus al ofrecerle un toro en sacrificio; una vez asado lo dividió en dos partes. Colocó la carne dentro del vientre del buey en un lado y los huesos cubiertos de grasa en otro. Al elegir Zeus la parte donde se encontraba la grasa, enfureció al ver que en realidad había elegido huesos. A partir de ese momento los humanos comenzaron a ofrecer sacrificios quemando huesos y comiendo la carne. Indignado por el engaño, Zeus prohibió el fuego al ser humano y la humanidad se encontró de pronto sumida en el frío y la ignorancia. Fue entonces cuando Prometeo decide robar el fuego del carro de Helios y llevárselo a los hombres, convirtiéndose así en el benefactor de la humanidad. Gracias al fuego llegó la luz, el calor, la agricultura, el trabajo, la ciencia, el progreso, etc. La humanidad comenzó a florecer gracias al regalo de Prometo.  

Zeus, tras esta segunda burla, decide castigar a los humanos entregando una caja a Pandora, como regalo de bodas. En ella se encontraban los males que aquejan a la humanidad: El hambre, la miseria, la enfermedad, la guerra.  Prometeo es encadenado en el Cáucaso por Hefesto y Cratos, y Zeus manda a un águila a devorar el hígado de Prometeo, que al ser inmortal, regenera su hígado cada noche, para ser comido nuevamente por la mañana.

Óleo en lienzo de Salvator Rosa: La tortura de Prometeo (1648)