martes, 31 de octubre de 2023

Hope, abandonado porque pensaban que era brujo

 



En algunas partes del continente africano, la superstición es uno de los rasgos más característicos de buena parte de la humanidad. Hope, el niño que fue abandonado porque sus padres pensaban que era un brujo, pero alcanzó a ser rescatado cuando casi iba a morir por falta de alimentarse durante varios días.


Su salvadora fue Anja Ringgren Loven, una mujer que fundó una institución cuya finalidad es proteger y resguardar a los menores que han sido expulsados y dejados a su suerte, porque sus familias los consideran como “brujos”, denominada “African Children’s Aid Education and Development Foundation”.


Cuando Hope fue rescatado de las garras de la muerte, estaba desnudo y en la calle. Fue puesto a disposición de una familia que quería tener un hijo. Su proceso de recuperación fue lento y gradual. Casi no aprehedia a hablar y le era muy difícil integrarse con otros niños. Pero con el amor que le brindaron, pudo salir adelante. 

 Aunque la legislación actual de los países de África, donde todavía se abandonan niños, por ser sospechosos de ser reencarnaciones de brujos malvados, prohíbe rotundamente esta práctica considerándola como un delito, cada año se registran diversos casos, especialmente en el estado de Akwa Ibom, de Nigeria, lugar en el que fue hallado el pequeño.


Tan sólo tenía 2 años de edad cuando fue expulsado violentamente de su hogar. «Miles de niños son acusados de brujería y hemos visto tanto la tortura de chicos como nenes muertos y chicos aterrados”, sostuvo Anja Ringgren Loven, la mujer caritativa que ayuda a estas víctimas, quien continuamente por las redes sociales, no sólo informa de estos polémicos acontecimientos, sino también exhorta a contribuir con donaciones, puesto que las cifras de niños en estas circunstancias, es alarmante y sobre todo, los gastos médicos implican grandes recursos.

El nombre de Hope, no provino precisamente de sus padres naturales, sino de los adoptivos, quienes quisieron que se llamara Esperanza. Tenía muchos parásitos y gusanos estomacales, pero con una buena medicación fue posible eliminárselos. Para poder salvarle la vida, necesitó que cada día por varias semanas, se le realizara una transfusión sanguínea, puesto que sus glóbulos rojos eran demasiado escasos.

La creencia en los hechiceros no solo abarca a los niños que consideran como el retorno de un maligno nigromante, sino también gente de toda edad. Por ejemplo, en el año 2009 fueron detenidas cerca de mil personas en Gambia, mismas que fueron obligadas a beber una fuerte poción psicotrópica, según informó Amnistía Internacional.



Por Naturella, la solitaria