Hay nombres que engañan. El mole de olla no pertenece al linaje de los moles densos, ceremoniales y de molienda eterna. Tampoco es un simple caldo de res. Es otra cosa: un guiso profundo, construido en capas, donde el agua es tan importante como la carne y donde el sabor se afina con tiempo, no con exceso.
Chepina Peralta y la cocina que sí pasa en casa
Ingredientes (6 porciones)
½ kilo de chambarete de res, en trozos
¼ kilo de espinazo de cerdo, en trozos
2 huesos con tuétano
2 litros de agua
1 cebolla
3 dientes de ajo
1 rama de epazote
5 xoconostles, pelados, sin semillas y cortados en cuartos
2 elotes, partidos en trozos
3 zanahorias, peladas y rebanadas
5 calabacitas, rebanadas gruesas
¼ kilo de ejotes, sin puntas
Sal al gusto
Limones para servir
Para la salsa:
2 chiles anchos, desvenados y sin semillas
2 chiles guajillos, desvenados y sin semillas
4 chiles pasilla, desvenados y sin semillas
3 dientes de ajo
½ cebolla
Preparación:
- Coloca en una olla grande el chambarete, el espinazo de cerdo y los huesos con tuétano. Agrega el agua, la cebolla, los ajos, el epazote, los xoconostles y los elotes. Cocina a fuego medio hasta que la carne esté casi suave.
- Incorpora las zanahorias, las calabacitas y los ejotes. Continúa la cocción hasta que las verduras estén cocidas pero firmes.
- Remoja los chiles ancho, guajillo y pasilla en agua caliente durante 15 minutos.
- Licúa los chiles con el ajo y la media cebolla hasta obtener una salsa tersa.
- Agrega la salsa al caldo, mezcla con cuidado y cocina unos minutos más para que los sabores se integren.
- Sazona con sal al gusto y retira del fuego. Deja reposar unos minutos antes de servir.
- Sirve caliente y acompaña con limón al gusto.
El xoconostle: el detalle que lo cambia todo
Sin xoconostle, el mole de olla pierde filo. Su acidez vegetal corta la grasa del tuétano, despierta el chile y evita que el caldo se vuelva plano. No está ahí para decorar ni para "dar aroma", sino para equilibrar. Es el ingrediente que convierte un caldo bueno en uno memorable.


