viernes, 31 de julio de 2026

La música y la IA: un juicio que puede cambiar las reglas

No es solo una cuestión de derechos de autor: la avalancha de canciones creadas con inteligencia artificial constituye una competencia desleal para los artistas, según la entidad alemana que gestiona sus derechos.

Un caso histórico en Europa sobre derechos de autor e inteligencia artificial aplicada a la música está a punto de llegar a su desenlace. El 31 de julio, el Tribunal Regional de Múnich tiene previsto emitir su veredicto en la demanda presentada por GEMA, la sociedad alemana de gestión colectiva de derechos musicales, contra Suno AI, una empresa estadounidense que genera canciones a partir de instrucciones escritas.

En la demanda, presentada en enero de 2025, GEMA sostiene que Suno entrenó sus modelos de inteligencia artificial con música protegida por derechos de autor sin obtener licencias ni compensar a los titulares de esos derechos.

El caso es seguido de cerca porque es uno de los primeros de gran relevancia en el mundo que pone a prueba cómo se aplica la legislación tradicional sobre derechos de autor al entrenamiento de modelos de IA musical y a la música generada por inteligencia artificial.

El proceso podría ayudar a determinar si las empresas de IA musical deben obtener licencias antes de entrenar sus modelos con canciones protegidas por derechos de autor, y si la música generada por IA que se asemeja estrechamente a obras existentes constituye una infracción de esos derechos.

La batalla por proteger los derechos de los artistas

Uno de los aspectos que hace importante esta demanda es que no fue iniciada por una empresa privada o un sello discográfico, sino por una sociedad de gestión colectiva de derechos musicales, señala Martin Senftleben, profesor de Derecho de la Propiedad Intelectual de la Facultad de Derecho de Ámsterdam.

Este tipo de iniciativas "son especialmente importantes porque, por definición, podría decirse que son más inclusivas", explica Senftleben a DW. "Uno puede convertirse en miembro de GEMA aunque no sea un artista o compositor de gran renombre. Eso abre la posibilidad de que la remuneración derivada del uso de la IA llegue a un grupo mucho más amplio de titulares de derechos".

¿Cómo presentó GEMA su caso?

GEMA sostiene que Suno entrenó su inteligencia artificial con música protegida por derechos de autor sin autorización ni pago a los autores, compositores y editoriales representados por la sociedad alemana de gestión colectiva. También afirma que la empresa estadounidense obtiene beneficios comerciales gracias a esas obras sin compensar a los artistas.

La plataforma de creación musical de Suno IA genera canciones a partir de simples instrucciones escritas. Los usuarios pueden describir el estado de ánimo, el estilo o el género que desean, y el sistema sintetiza una canción estructurada —con letra, voces e instrumentación— en menos de un minuto.

Durante el juicio, GEMA demostró este punto pidiendo a Suno AI que generara canciones utilizando las letras originales de distintas obras populares de su repertorio, entre ellas Forever Young, de Alphaville; Mambo No. 5, de Lou Bega; Daddy Cool, de Boney M.; Cheri Cheri Lady, de Modern Talking; y Atemlos durch die Nacht, escrita por Kristina Bach y popularizada por Helene Fischer.

Además de las letras, los demandantes indicaron el estilo musical deseado y el título de la obra, sin especificar melodía, ritmo, armonía ni arreglos.

Aun así, las canciones generadas por la IA resultaron muy similares a las obras originales.

Por qué la IA no debería compararse con el cerebro humano

Quien quiera convertirse en un buen músico necesita escuchar y aprender de la música ya existente.

De forma similar, la industria de la inteligencia artificial sostiene que esa analogía también se aplica al entrenamiento de sus modelos, que absorben innumerables obras creativas para generar otras nuevas.

Pero, desde la perspectiva de los titulares de derechos, los modelos de IA en realidad están copiando y explotando comercialmente sus obras.

Ese argumento de que una IA aprende de la música y se inspira en ella como un ser humano es "completamente ridículo", afirma Tobias Holzmüller, director ejecutivo de GEMA. "Son conceptos que fueron concebidos para el cerebro humano, no para una máquina capaz de procesar millones de archivos de sonido en fracciones de segundo. Solo la enorme cantidad de datos —ellos dicen que son datos; para nosotros, es música— que estas máquinas han ingerido, procesado y ahora están reproduciendo es completamente incomparable con lo que ocurre en un cerebro humano".

"Humanizar estas máquinas utilizando esos conceptos no es lógico y, desde luego, tampoco es moral", resume Holzmüller.

(md/cp)

Nota cortesía:

Fuente de información:

Elizabeth Grenier (30 de juluo de 2026). La música y la IA: un juicio que puede cambiar las reglas. DW en Español- Alemania. Recuperado el 31 de juliod e 21026 de: https://www.dw.com/es/m%C3%BAsica-e-inteligencia-artificial-un-juicio-que-puede-cambiar-las-reglas/a-78181688
 
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