jueves, 6 de diciembre de 2018

La navidad negra


Buen día churpios irreductibles. El tema de hoy es un hecho histórico que viene a nuestro recuerdo gracias a la ferviente idolatría que manifiestan por Simón Bolívar dos de los principales personajes y aparentemente amigos políticos de nuestro nuevo presidente. Nos referimos a Nicolás Maduro y Evo Morales, quienes entre otros mandatarios y personalidades estuvieron presentes en la transición oficial de poderes y que en sus propios países acostumbran (principalmente Maduro) poner a Bolívar como ejemplo para todo lo bueno, eliminando sistemáticamente el lado oscuro del "gran libertador" que todo ser humano tiene, para imponer su imagen como la de un santo o mesías sudamericano, y así poder dar sermones, criticar y justificar e imponer lo que sea, cada que les viene en gana.

Lo que se conoce como la navidad negra de Pasto fue una masacre posterior a la rendición de San Juan de Pasto, Colombia. Inició el 24 de diciembre de 1822 y se extendió a lo largo de tres días. En ese tiempo, San Juan de Pasto y Patía eran dos de los últimos bastiones de la corona española en Colombia. Los pastusos fueron leales al rey durante la guerra de independencia colombiana, lo cual les ganó el odio y desprecio de los republicanos. Su ciudad prosperaba rápidamente gracias a ser una conexión comercial entre Caracas y Lima, se encontraban cómodos bajo el régimen colonial y mantenían lo que consideraban relaciones sanas con el rey, o al menos lo suficiente como para no querer cambiar de administración. El día 23 de diciembre la resistencia cedió y los republicanos entraron a la ciudad al mando del general Venezolano Antonio José de Sucre y Alcalá, quien a sabiendas que no sería reprimido por su comandante Simón Bolivar, permitió el genocidio de más de quinientos civiles, entre hombres, mujeres y niños, así como los abusos sexuales, el robo y el saqueo de la ciudad durante tres días.

Se dice que esta decisión fue una venganza personal de Bolívar, debido a las dos fuertes derrotas que le propinaron los pastusos, unos de los guerreros más audaces y leales a la corona en el sur de la Nueva Granada, durante la Batalla de Bomboná y la segunda batalla de la Cuchilla de Taindala, realizadas ese mismo año.

Fue sin duda la acción (o inacción) más cuestionable de Simón Bolívar, el cual hasta la fecha los pastusos recuerdan como un militar cruel y despiadado que manchó de sangre para siempre la historia de la ciudad.