martes, 26 de marzo de 2019

El traidor de Iscariote.



Churpios irreductibles, buen día. Algo para meditar en cuaresma: ¿Si tuviéramos qué clasificar la representación de la pasión de Cristo que cada año se realiza en miles de parroquias alrededor del mundo cristiano, cuál sería la adecuada? Rated R? o PG-13? Bueno, eso es tema para otro día. A lo que venimos hoy, es a considerar la siguiente pregunta: ¿Quién fue Judas, el traidor por antonomasia? 

Según la "Leyenda Áurea" de el beato dominico Jacopo Della Vorágine, Ciborea -la madre de Judas-, soñó que el hijo que llevaba en su vientre sería una amenaza para su Dios, su pueblo y su propio padre. Por tal motivo al nacer lo abandona en una cesta de mimbre y lo arroja al mar. De pura suerte la cesta flota hasta la isla de Iscariote, donde la reina, que no tiene hijos, lo adopta. Tiempo después dicha reina tiene un hijo natural el cual, ya en la edad adulta es asesinado por su hermano Judas. A partir de ésto Judas huye a Jerusalén, donde comienza a trabajar al servicio del gobernador romano de la provincia Judea, Poncio Pilato, haciendo mandados y contándole lo que escucha entre la gente de la localidad. Un mal día a Pilato se le antoja comer manzanas y se las pide a Judas, quien en vez de simplemente ir a comprarlas al mercado entra a robarlas a un huerto que casualmente pertenece a su padre biológico. Este sale a la defensa de su propiedad, Judas comete parricidio, se casa con la viuda y comete incesto. De alguna misteriosa manera averigua su verdadera identidad e intenta expiar su culpa convirtiéndose en apóstol de Jesús, pero termina traicionándolo por 30 monedas de plata para después hacer una de dos cosas: arrepentirse, aventarles las monedas a los sacerdotes del Senderín y suicidarse, que es lo más aceptado; o usar el dinero para comprar un terreno en el que se cae de cabeza y se parte en dos, quedando sus vísceras desparramadas por todo el lugar. Hay cierta similitud entre la historia del origen de Judas con la tragedia griega de Sófocles, El Rey Edipo. Edipo mata a su padre sin saberlo y se casa con su madre, y al enterarse se saca los ojos él mismo. Dicha historia data de aproximadamente 250 años antes de Cristo, por lo que podría ser la inspiración de la supuesta vida de Judas antes de encontrarse con Jesús.

A lo largo de la historia, diversos escritores han intentado reivindicar a Judas. Se le han dado diferentes tratos. Desde ser considerado un rebelde revolucionario judío, líder de una revuelta contra los romanos por  Ferdinando Petruccelli en "Las memorias de Judas"; pasando por ser en realidad el verdadero hijo de Dios en vez de Jesús, o incluso de traicionar a su maestro a petición de él mismo en acto de suma y absoluta obediencia, hasta ser simplemente víctima de una interpretación errónea de los hechos por Juan Bosch en "Judas Iscariote el calumniado". Según Amos Oz, Judas no sólo no traicionó a Jesús en quien creía fervientemente, sino que pretendía convertirlo en el gran triunfador, reconocido como el hijo de Dios tanto entre la pobre gente de Galilea como por los ricos y poderosos de Jerusalén. En otras palabras, su intención era empujarlo a usar sus poderes sobrenaturales para bajarse de la cruz, arremeter contra sus enemigos, expulsar a los romanos de Judea y Galilea liberando así al pueblo judío de la opresión e instaurar un reino de Israel libre, gobernado por la estirpe del rey David; en vez de andar reviviendo muertos, curando leprosos, ciegos y demás enfermos zarrapastrosos. Qué decepción tan grande debe haber sentido Judas al darse cuenta que su mesías, el que hacía los milagros, el redentor del pueblo judío, no era un salvador guerrero, sino un rey con un reino que no era de este mundo. 

Es bastante difícil de creer que Caifás y los demás sacerdotes necesitaran que un apóstol traicionara a su maestro. Según los mismos evangelios, en ese tiempo Jesús era un personaje conocido que predicaba en público, no un guerrillero escondido en las montañas como Barrabás y otros más. De hecho el domingo anterior a su crucifixión entró montado en burro a Jerusalén, a la vista de soldados de Herodes y de Pilato, mientras la multitud lo aclamaba al grito de "hossana" y alfombraba su camino con hojas de palma. Es realmente dudoso que no pudiera ser ubicado fácilmente. Aunado a ésto, Judas recibió 30 monedas de plata que equivalían a un denario romano. Tomando en cuenta que a un soldado romano se le pagaban 225 denarios anuales y que a un soldado del imperio en turno (Estados Unidos) se le pagan 25,000 dólares al año, podríamos, posiblemente, considerar que Judas recibió la cantidad de 110 dólares actuales. Suena muy poco para traicionar a tu maestro por pura ambición. 

Sin duda, Judas seguirá siendo uno de los personajes más controvertidos de la historia y alguien a quien el mundo cristiano debe casi todo. El argumento principal de la iglesia católica, es el del hijo de Dios hecho hombre que como máximo sacrificio fue humillado, torturado y asesinado para así forjar con su divina sangre una nueva alianza entre Dios y el pueblo elegido, en sustitución de la que fue hecha con Abraham; para expiar con esta muerte todos los pecados de la humanidad cometidos desde el principio de los tiempos. Sin traidor no hay traicionado, ni mártir, ni cruz, ni redención. El Cristo necesita al Judas tanto como Dios a Satanás. La existencia de uno no tiene sentido sin el otro y por lo visto se entienden muy bien. Si los cristianos tienen razón, no queda más que seguir despreciando a Judas y al mismo tiempo agradecerle por cumplir su duro pero indispensable papel en la historia.

El Ahorcamiento de Judas (Giovanni Canavesio,1492)

Este impresionante cuadro renacentista muestra el terrible momento en que Judas Iscariote, tras haber traicionado a Jesús, se suicida al comprender la naturaleza de su deicidio. La representación muestra el momento de la eviseración del cuerpo de Judas por parte de Satanás para llevarse su alma hacia lo más profundo del Infierno, donde son eternamente castigados los traidores.







Judas, el que lo entregó, viendo que Jesús había sido condenado, lleno de remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: «He pecado, entregando sangre inocente». Ellos respondieron: «¿Qué nos importa? Es asunto tuyo». Entonces él, arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó. (Mateo 27, 3-5).




Que tengan buen día, amigos de El Dezmorning.